-Pésame de vos , el conde, porque vos mandan matar, pues el yerro que vos hezistes no fue mucho de culpar, que los yerros por amores dinos son de perdonar. Yo rogué por vos al rey que vos mandase soltar, mal el rey con gran enojo no me lo quiso escuchar. Díxome que no rogase, que no se puede escusar; la sentencia es ya dada, no se puede revocar, que dormistes con la infanta que avíades de guardar. El cadahalso está hecho, donde os han de degollar. Más os valiera, sobrino, de las damas no curar, que quien más las damas sirve tal merced deve esperar, que de muerto o perdido ninguno puede escapar. -Tales palabras, mi tío, no las puedo soportar. Más quiero morir por ellas que bevir sin las mirar, quien a mí bien me quisiere no me cure de llorar, que no muero por traidor nin por los dados jugar: muero yo por mi señora, que no me puede penar, pues el yerro que yo fize no fue mucho de culpar. Música de Juan del Encina Archivos asociados: Encina15.pdf Encina15.mid

Lírica.htm