-Quédate, carillo, adiós -¿Dó quieres, Juan, aballar? -A Estremo quiero pasar. -Quédate adiós, compañero, ya me despido de tí: no digas que me partí sin saludarte primero. Sábete que ya no quiero por esta sierra morar. A Estremo quiero pasar. -¿A Estremo, Juan, quieres irte? Llega, llega acá, aborrido. Sabes cuánto te he querido, ¿y quieres de mí partirte? Sin más ni más despedirte, ¿así me quieres dexar? -A Estremo quiero pasar. -Bien estavas en la sierra sin pasar ogaño a Estremo, que te juro a mí que temo que allá te veas en guerra. Desterrado de tu tierra muy poco puedes ganar. -A Estremo quiero pasar. Mas quiero entre los ajenos morir y servir de balde que esperar a ser alcalde siendo a mengua de hombres buenos. Estos prados están llenos para mí de rejalgar. A Estremo quiero pasar. -Dígote que tu partida me dará gran soledad, porque muy gran amistad te tuve toda mi vida. Sin tí queda muy perdida la fama deste lugar. -A Estremo quiero pasar. Porqu'este lugar me aburre, tengo dél gran sobrecejo. Soncas, para tal concejo basta cualquier çurreburre, que, por más qu'el sol me turre no puedo aquí escalentar. A Estremo quiero pasar. -Pues no porque no trabajas hasta sudarte el copete, que más afanas que siete, sin renzillas ni barajas. Si estás a lumbre de pajas no podrás calor tomar. -A Estremo quiero pasar. Nunca me da el sol de cara, qu'estoy en cabo del mundo, ni aún por más que me percundo ningún bien en mí me para, que quien en peñascos ara muy mal puede barbechar. A estremo quiero pasar. -Los muy sabiondos no caben entre los de su nacencia; mas a tí por tu sabencia pocos hay que no te alaben, aunque algunos hay que saben maldezir del bien obrar. -A estremo quiero pasar. Quema más que fuertes ajos la lengua de los malsines. Holgarán ya los mastines que me roen los çancajos. Podrá ser que los gasajos se les tornen en pesar. A Estremo quiero pasar. -Plega a Dios qu'Él bien te preste, ya que acuerdas de te partir. Mas no sé dó quieres ir, que muy buen terruño es éste. Soncas, dirán que te fueste cuando havías de medrar. -A Estremo quiero pasar. Por tal terruño no abogues (perdona, zagal,si yerro) que más sienten del cencerro que no de buenos albogues. Aunque sirviendo te ahogues, soldada no saben dar. A Estremo quiero pasar. -Muy asmado estoy de tí en oirte dezir mal. hasta agora yo, zagal, nunca dezir mal te ví. Mas agora, jur'a mí dello te quieres picar. -A Estremo quiero pasar. Aunque no soy maldiziente, la razón que me fatiga me da razones que diga maldiziendo mala gente. Ora, lengua, tente, tente, no cures de más hablar. A estremo quiero pasar. -Juan, de mi cabeça loca deves tomar mi consejo. No digas mal del concejo, pon un badal a la boca. porque no pague la coca, deves catar de callar. -A estremo quiero pasar. Mi lengua te certifica de callar y sufrir hasta que pueda dezir: "En salvo está quien repica". Mas tal espuela me pica que no puedo sosegar. A Estremo quiero pasar. -Finge gasajo, así gozes, no digas ningún quillotro, que un tiempo viene tras otro para que puedas dar bozes. Aunque agora las empozes, después las podrás sacar. -A estremo quiero pasar. Desque me haya desterrado, sonarán más que de veras mis bozes, tan lastimeras que tú mesmo estés asmado, porque yo voy tan hinchado que cuido de reventar. a estremo quiero pasar. -De tí tengo gran dolido y de mí, porque te vas. Temo que no bolverás según que vas aborrido. Pídeme, por Dios te pido, si quieres algo llevar. -A Estremo quiero pasar. Fin. Tarde o nunca bolveré. Quédate con Dios, amigo. harto bien llevo comigo en llevar esto que sé. Abráçame, por tu fe, y adiós te manda quedar. A Estremo quiero pasar. Música de Juan del Encina Archivos asociados: Encina41.pdf Encina41.mid

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