Villancico Pues no te duele mi muerte, siendo tú la causa della, sepan todos mi querella. Sepan que tengo razón de quexarme si me quexo, pues de ti vencer me dexo dándote mi coraçón, y no tienes afición. Pues me matas por tenella, sepan todos mi querella. ¡O mujer desgradecida más que nadie nunca fue, que no te vence mi fe ni mi passión tan crecida! Pues la tienes conocida y quieres desconocella, sepan todos mi querella. Siempre muestras que me quieres: yo no sé lo que desseas, mas no puede ser que seas más cruel de lo que me eres. Y pues con la fe me hieres y no muestras obras della, sepan todos mi querella. Posiste con tu querer en mi fe mucha esperança, mas ora con la mudança hásmela hecho perder. Y pues tú con tu poder no quieres favorecella sepan todos mi querella. Y tu querer ha causado en el mío tal firmeza que mi bien y mi riqueza es en cumplir tu mandado. Y pues no tienes cuidado y matas siendo tan bella, sepan todos mi querella. Fin. Mas esta merced te pido: por no te dar más enojos me mires con tales ojos con cuales mi fe te vido. Si crueza pone olvido, piérdela, pues en perdella perderé yo mi querella. Música y texto de Juan del Encina. Archivos asociados: Encina42.pdf Encina42.mid

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