Villancico -Dezidme pues sospirastes, cavallero, que gozéis, quién es la que más queréis. -Lástima tan lastimera, ¿para qué la preguntáis pues que sabéis que me dais mayor mal porque más muera? Quien yo quiero que me quiera vos, señora, lo sabéis; y más no me preguntéis. -En preguntaros, señor, yo no creo aver errado, que en veros apassionado huve de vos gran dolor. Si padecéis mal de amor, assí della vos gozéis que vos no me lo neguéis. -¡O señora, y qué lindeza la de quien me cativó, sino que se me tornó para mí toda en crueza! Es tanta su gentileza que vos mesma la amaréis, y a mí no me culparéis. -No neguéis vuestra fatiga a quien os busca consuelo. Pues de vuestro mal me duelo, sepa quien es vuestra amiga, que más parece enemiga éssa por quien padecéis, pues que vos no la vencéis. -Obedecer y serviros es lo que yo más desseo. Que lo sepáis, bien lo creo, mas mi mal quiero deziros. Los tormentos y sospiros de la pena en que me véis remediar vos lo podéis. Fin. -Remediar a vuestra pena, si dezis penaros yo, pues el Amor os prendió él quitará la cadena. Sabed que ya soy ajena: vos de mí más no curéis, que mal remedio tenéis. Música y texto de Juan del Encina. Archivos asociados: Encina43.pdf Encina43.mid

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