-Romerico, tú que vienes donde mi vida está, las nuevas della me da. Dame nuevas de mi vida, así Dios te dé plazer. Si tú me quieres hazer alegre con tu venida, que después de mi partida de mal en peor me va, -las nuevas della me da. -Bien muestras en el hablar ser ajeno de plazeres, mas si yo no sé quien eres ¿qué nuevas te puedo dar? Quien nunca te vio nombrar ¿cómo te conocerá? -Las nuevas della me da. Véome triste, aflegido, más que todos desdichado, que en el tiempo ya pasado solía ser conocido. Mas agora, con olvido, la memoria muerta está. -Las nuevas della me da. -Aunque mis nuevas te den pensamientos, tú descansa y los sospiros amansa y las lágrimas detén. Dime tu mal y tu bien, que ya te conozco, ya. -Las nuevas della me da. Bien sabes que me partí fuyendo del mal que quexo, mas cuanto yo más me alexo muy mas cerca está de mí. La esperança que perdí ya nunca se cobrará. Las nuevas della me da. -Yo bien sé que te partiste con mucha desesperança, y tu bienaventurança vino y no la conociste. ¡Mas esfuerça, esfuerça, triste, que tu acuerdo bivo está! -Las nuevas della me da. Música de Juan del Encina Archivos asociados: Encina52.pdf Encina52.mid

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