Villancico ¿A quién debo yo llamar, vida mía, sino a ti, Virgen María? Todos te deven servir, Virgen y Madre de Dios, que siempre ruegas por nos y tú nos haces bivir. Nunca me verán decir "Vida mía" sino a ti. Virgen María. Duélete, Virgen, de mí, mira bien nuestro dolor, que este mundo pecador no puede bivir sin ti. No llamo desque nací "Vida mía" sino a tí, Virgen María. Tanta fue tu perfección y de tanto merecer que de tí quiso nacer quien fue nuestra redención. No hay otra consolación, vida mía, sino a tí,Virgen María. El tesoro divinal en tu vientre se encerró, tan precioso que libró todo el linaje humanal. ¿A quién quexaré mi mal, vida mía, sino a tí, Virgen María? Tú sellaste nuestra fe con el sello de la cruz; tú pariste nuestra luz. Dios de tí nacido fue. (¡!) Nunca jamás llamaré "Vida mía" sino a tí, Virgen María. Fin. O clara virginidad, fuente de toda virtud, no ceses de dar salud a toda la cristiandad. No pedimos piedad, vida mía, sino a tí, Virgen María Música y texto de Juan de la Encina Archivos asociados: Encina54.pdf Encina54.mid

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