Coplas por Juan del Encina a este ajeno villancico ¡O castillo de Montanges, por mi mal te conocí! ¡Cuitada de la mi madre que no tiene más de a mí! Ella siente mi passión, yo la suya más que mía que la menos alegría me da más consolación. No me pena la prisión mas la fe que descobrí. ¡Cuitada de la mi madre que no tiene más de a mí! No me pena mi tormento, de plazeres soy esquivo, soy contento ser cativo por tan gran merecimiento. Ay castillo, que no siento otro mal de verme en tí, sino por sola mi madre que no tiene más de a mí. Conocíte desdichado por mi desastrada suerte, no porque tema la muerte ni de mí tenga cuidado: mas me siento lastimado en verme dentro de tí por la triste de mi madre que no tiene más de a mí. Y no me pena perderme pues la causa me consuela, mas es razón que me duela porque no supe valerme. Quisiera muriendo verme delante quien me vencí. ¡Cuitada de la mi madre, que no tiene más de a mí. No muere quien desque muerto dexa la fe por memoria, que en la muerte está la gloria y el bivir es desconcierto. pues amé tan descubierto muera si lo merecí. ¡Cuitada de la mi madre, que no tiene más de a mí! Fin. Assí que quien pena y arde en amores, si es discreto, procure tanto secreto que de sí mesmo se guarde; porque temprano que tarde nunca amor secreto ví. ¡Cuitada de la mi madre, que no tiene más de a mí! Texto de Juan del Encina Archivos asociados: EncianaIII.pdf EncinaIII.mid

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